El FBI señala que los delincuentes suelen combinar comunicaciones suplantadas con robo de identidad y relatos falsos de inversión o criptomonedas para vaciar a personas mayores. Los estafadores pueden hacerse pasar por autoridades y usar tácticas de presión para obligar a las víctimas a enviar dinero o liquidar sus activos.

En su anuncio de prevención de fraudes dirigidos a personas mayores, el FBI detalla cómo los criminales emplean un enfoque en capas para llegar a este grupo, a menudo comenzando con phishing o suplantación de identidad mediante llamadas telefónicas, correos electrónicos o mensajes de texto. El material indica que los impostores pueden presentarse como funcionarios del gobierno y luego intensificar el engaño con exigencias de acciones urgentes, como transferir fondos, retirar efectivo o seguir instrucciones que impidan que la víctima pueda verificar lo ocurrido. El comunicado vincula estas tácticas con el robo de identidad y con una explotación financiera más amplia, y advierte que las estafas pueden incorporar componentes de inversiones o criptomonedas. Además, el FBI explica que los estafadores usan la promesa de “resolver” la “cuenta”, una “investigación” o un “riesgo legal” de la víctima para justificar pagos. Al mezclar narrativas financieras con una suplantación con apariencia de autoridad, los delincuentes logran que las solicitudes parezcan inmediatas y creíbles, especialmente para quienes no están familiarizados con estos patrones de fraude. Como pasos prácticos para evitar caer, el FBI enfatiza no responder a solicitudes no solicitadas, no seguir instrucciones recibidas a través de llamadas o mensajes inesperados y desconfiar de cualquier afirmación—en particular las que mencionan órdenes de arresto, agentes o exigencias de pago inmediato. Finalmente, el FBI insta a reportar los casos sospechosos para que los investigadores puedan identificar esquemas relacionados y, potencialmente, frenar el recontacto y el ataque reiterado a personas mayores.