Según StopScam.ai, en llamadas de suplantación atribuidas al FBI en Boston los estafadores presionan a las víctimas para trasladar la conversación a una aplicación cifrada antes de cualquier verificación legítima. La táctica busca impedir que el afectado confirme la identidad del supuesto agente por canales oficiales y puede facilitar el robo de identidad y la toma de cuentas.

StopScam.ai señala una táctica empleada en llamadas de suplantación atribuidas a “agentes del FBI” en Boston: después de que los estafadores convencen a la persona de que se está comunicando con un agente, la presionan para que cambie la conversación a una aplicación cifrada antes de iniciar cualquier proceso de verificación real. El engaño está diseñado para apartar a la víctima de la comprobación de la legitimidad del interlocutor mediante métodos oficiales. Al exigir el uso de mensajería cifrada de forma inmediata, los delincuentes reducen barreras para ellos y, a la vez, incrementan en la víctima la sensación de urgencia o de estar actuando bajo instrucciones correctas. Además, ese salto a una app cifrada puede dificultar que la víctima involucre a familiares, a su empleador o a canales de soporte institucional a tiempo. En el periodo que abre esa presión, los estafadores pueden intentar recabar información sensible, empujar a la víctima a ejecutar instrucciones fraudulentas o preparar pasos adicionales que comprometan cuentas. El riesgo de fondo es que la verificación de identidad nunca se completa por la vía oficial del FBI, dejando a la víctima expuesta a nuevas capas de engaño. StopScam.ai advierte que el empuje hacia la app cifrada incrementa la probabilidad de fraudes posteriores y de que se produzca un compromiso de identidad o de cuenta. La advertencia subraya que una investigación legítima no requiere que la víctima abandone la verificación estándar ni que migre a una app cifrada por presión de un supuesto agente desconocido que utiliza una identidad suplantada.