El FBI emitió una alerta sobre estafas telefónicas dirigidas a personas mayores, basadas en la suplantación de identidad y el contacto agresivo. El aviso señala que los delincuentes podrían recurrir a afirmaciones inventadas con apariencia legal o estilo DEA para presionar a las víctimas a actuar de inmediato.

El FBI alertó al público sobre tácticas de fraude diseñadas específicamente para personas mayores y explicó cómo los estafadores combinan la suplantación de autoridad con la urgencia para forzar decisiones rápidas y de alta presión. Según el organismo, los criminales suelen iniciar el contacto mediante llamadas telefónicas con mensajes amenazantes o engañosos que pretenden sonar oficiales. Un patrón frecuente es el uso de relatos “legales” fabricados o de comunicación con tono de aplicación de la ley, incluyendo afirmaciones que se asemejan a una supuesta intervención de la DEA, con el objetivo de generar miedo y lograr que la víctima cumpla de inmediato. Estas llamadas a menudo siguen un guion destinado a eludir la desconfianza habitual: se les dice a las víctimas que existe un problema urgente, que las autoridades están vigilando o que las consecuencias son inminentes. La agresividad del contacto es un factor clave para la victimización, ya que los estafadores intentan impedir el tiempo necesario para verificar, exigiendo respuestas rápidas y desalentando que la persona hable con familiares, amigos o con agencias legítimas. El FBI también advierte que los estafadores pueden intensificar la presión en tiempo real, combinando la oferta telefónica con instrucciones adicionales para realizar pagos o entregar acceso a cuentas. Aunque los detalles cambien, la técnica central de manipulación se mantiene: suplantar autoridad y mantener la urgencia. Para las personas mayores y quienes las cuidan, el aviso recalca defensas prácticas como verificar cualquier supuesto contacto legal o policial usando números públicos conocidos, negarse a facilitar información sensible bajo presión y considerar las llamadas no solicitadas con apariencia de “cumplimiento” como un posible engaño hasta que se demuestre lo contrario. La alerta se presenta como una medida preventiva para reducir las pérdidas inmediatas provocadas por el fraude telefónico que afecta a los adultos mayores.