Charles Vaccaro se declaró culpable como último acusado en un esquema de fraude bursátil con “penny stocks” en múltiples estados. El Departamento de Justicia sostiene que los conspiradores manipularon los precios y obtuvieron ganancias tras inflar acciones mediante una actividad promocional coordinada.

Según un comunicado del DOJ, Charles Vaccaro presentó su declaración de culpabilidad como el último demandado en un caso de fraude de valores que involucró a empresas que cotizaban públicamente y operaban como penny stocks. Los fiscales alegan que los acusados orquestaron operaciones de compraventa manipulativas para inflar de forma artificial los precios de las acciones y atraer a inversores minoristas. De acuerdo con el Departamento de Justicia, los participantes emitieron acciones a su favor y/o a través de representantes, y después coordinan medios promocionales y comunicados de prensa para que las compañías parecieran más valiosas y atractivas. El comunicado señala que la campaña promocional funcionó en paralelo con operaciones en el mercado que no estaban respaldadas por una demanda real. El DOJ describe cómo el grupo empujó a los inversores a entrar en el movimiento de precios impulsado artificialmente, mientras los insiders se posicionaban para beneficiarse cuando el plan elevaba la cotización. Para cuando el interés del mercado aumentó gracias al relato preparado y al mensaje promocional, los acusados, según las acusaciones, ya habrían establecido las condiciones para vender o beneficiarse de valoraciones infladas. El caso pone de relieve tácticas habituales de este tipo de “pump” en penny stocks —hype fabricado, comunicados coordinados y operaciones destinadas a inducir a error al mercado— y muestra cómo el fraude de valores puede parecer una actividad de inversión legítima, pero estar diseñada para ganancias internas.