La operación global de Interpol se centró en estafas de phishing y suplantación, así como en el blanqueo de las ganancias generadas por esos fraudes. El balance incluyó 5.811 arrestos y la incautación de 293 millones de dólares en 97 países y territorios.

La Operación “First Light 2026” de Interpol combinó investigaciones sobre la mensajería usada en las estafas con acciones de aplicación de la ley contra el blanqueo de dinero relacionado con las mismas redes criminales. Según el organismo, la operación derivó en 5.811 detenciones y en la interceptación de 293 millones de dólares en 97 países y territorios, con un foco particular en el fraude basado en la ingeniería social. El operativo se dirigió a esquemas que suelen comenzar con un contacto engañoso—por ejemplo, mensajes diseñados para suplantar instituciones o personas de confianza—y que culminan cuando las víctimas envían dinero o habilitan el acceso. Interpol presentó la iniciativa como una interrupción transfronteriza de todo el “pipeline” del fraude: no solo identificar a quienes lanzan los mensajes, sino también rastrear y confiscar los activos ilícitos generados a partir de los pagos de las víctimas. La inclusión del blanqueo de capitales evidencia que, con frecuencia, los grupos de fraude dependen de intermediarios financieros, cuentas nominativas o transferencias escalonadas para ocultar el origen del dinero antes de que pueda usarse o retirarse. Para el público, el mensaje central es que la ingeniería social rara vez es “solo un texto de estafa”: funciona como una operación de monetización que requiere logística financiera. La prevención, por tanto, exige tanto escepticismo ante solicitudes no solicitadas o urgentes como la verificación cuidadosa de identidad y legitimidad mediante información de contacto confirmada de forma independiente.