Fiscales de Estados Unidos alegan que Romero utilizó la información personal de una persona mayor para abrir tarjetas de crédito fraudulentas y realizar compras y transferencias no autorizadas. El caso también sostiene que los acusados se hicieron pasar por la víctima en comunicaciones con instituciones financieras.

Los cargos federales presentados en el Distrito Sur de Florida describen un presunto esquema dirigido de robo de identidad y fraude financiero que habría tenido como objetivo a una víctima de avanzada edad. Según la acusación, entre 2020 y 2023, Romero supuestamente empleó la información de identificación personal de la víctima para abrir tarjetas de crédito fraudulentas y ejecutar transacciones no autorizadas. El relato del gobierno señala tanto compras como transferencias tomadas de las cuentas bancarias de la víctima, con acceso obtenido mediante información de identificación robada o utilizada indebidamente. Una acusación clave es que, en lugar de limitarse a sustraer datos y gastar, los acusados presuntamente recurrieron a la suplantación para relacionarse con instituciones financieras. De acuerdo con el comunicado, Romero supuestamente se comunicó con prestamistas y otras entidades financieras presentándose como la víctima para facilitar o mantener el fraude. Este tipo de conducta puede retrasar la detección al presentar una identidad falsa cuando los bancos intentan verificar la actividad de las cuentas, investigar cargos irregulares o tramitar disputas. El documento de acusación recoge múltiples cargos por fraude y robo de identidad, subrayando que el presunto perjuicio combinó actividad financiera no autorizada con una suplantación deliberada. El caso sirve como recordatorio de que las estafas dirigidas a personas mayores con frecuencia involucran tanto el uso indebido de cuentas como comunicaciones basadas en la identidad para que el fraude siga operando por más tiempo.