La SEC sostiene que Nathan Fuller habría utilizado estados de cuenta falsificados y correspondencia inventada para evitar que los inversores detectaran una supuesta apropiación indebida. La agencia vincula estas tácticas con un presunto fraude más amplio en cripto, que incluye afirmaciones sobre bots de trading basados en IA y garantías de rendimiento engañosas.

En su comunicado de litigio, la agencia alega que las tergiversaciones dentro del presunto esquema cripto se reforzaron con comunicaciones “en curso” dirigidas a los inversores. Según la SEC, Fuller comercializó supuestos bots de trading basados en IA y se apoyó en esas promesas para sostener la confianza, pero luego —de acuerdo con la acusación— habría impedido el escrutinio mediante reportes escenificados. Los fiscales subrayan que la conducta presuntamente no se limitó a la captación inicial, sino que se extendió a mensajes diseñados para mantener a las víctimas invertidas. En concreto, la SEC afirma que Fuller creó o utilizó materiales fabricados, incluidos estados de cuenta falsos y correspondencia. La acusación sostiene que esas comunicaciones estaban pensadas para parecer coherentes con los resultados de trading que se decían haber obtenido, desalentando preguntas o intentos de retirar fondos. Este tipo de engaño es un “mecanismo” conocido en fraudes: incluso cuando los inversores perciben incertidumbre, los “rastros de papel” controlados pueden retrasar la investigación y ocultar la ausencia de resultados legítimos. La SEC también describe pagos de apariencia similar a la estructura piramidal (tipo Ponzi), que combinados con actualizaciones falsas podrían haber contribuido a construir la ilusión de rendimientos. En conjunto, las acusaciones de la SEC describen un flujo integral: atraer con promesas de desempeño y automatización, apropiarse de los fondos y luego fabricar reportes y mensajes para mantener el impulso. Para el público, la advertencia central es que la “prueba” que ofrece el promotor puede formar parte misma del engaño.